Los Salmos

Hablamos con Dios nuestro padre, a través de la oración y Los Salmos son una manera de orar . En momentos de reflexión, recogimiento y humildad. Lo más importante es sentir y pensar cada palabra de decimos o pensamos al rezar.

No tiene ningún sentido estar rezando con palabras vacías, hemos de pensar y reflexionar sobre todo lo que nos llena de gozo, y sentir todo aquello que nos hace desgraciados. Hablar con Dios es algo más que pronunciar palabras sin sentido. Y lo que nos llenará de alegría y nos hará sentirnos plenos como Cristianos será sentir esas palabras.

Cómo rezar los Salmos

¿Qué son los Salmos?

Son un tipo de oración que se caracteriza por eso. Son rezos que expresan lamentos, gratitudes, pedidos de perdón y alabanzas. Pero son mucho más que eso. A continuación veremos cada uno de ellos, porque cada uno presenta una complejidad.

La Biblia tiene un total de 66 libros, divididos entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Los encontramos en el Antiguo Testamento en el apartado de los Libros Poéticos y Sapienciales.

Dentro de la Santa Biblia, el Libro de los salmos es el más grande de todos, con un total de 150. Cada uno de ellos está creado para ser acompañados de música, y de algún instrumento musical diferente.

A la vez, el Libro de los salmos, está dividido en 5 apartados diferentes:

Libro 1 – salmos del 1 al 41
El Libro 2 – Salmos del 42 al 72
El Libro 3 – Salmos del 73 al 89
Libro 4 – Salmos del 90 al 106
Libro 5 – Salmos del 107 al 150

Se dice que son a semejanza de los Cinco Libros de Moisés, que dio los Cinco Libros de la Ley a los israelitas, y David, a cambio le dio este Libro.

El término Salmo hace referencia a las oraciones, poemas o cánticos en honor y deferencia a Dios. Alabando su grandeza en todo momento. La palabra salmo en griego significa tocar un instrumento de cuerda, con lo que hace referencia a la musicalidad de estas oraciones.

Cómo rezar los salmos

El libro de los Salmos, con las 150 temáticas que los componen expresan la riqueza de la experiencia humana. En ellos podemos encontrar el amplio abanico de sentimientos y vivencias de las personas. Desde la súplica, a la alabanza, ambas profundamente unidas entre sí.

La súplica es la actitud ante el sufrimiento, convencidos de que ante Dios encontraremos la respuesta a nuestros males, gracias a la Misericordia Divina.

La alabanza es la manera que concluye la súplica ante la Misericordia de Dios. Nace en sí misma del reconocimiento de nuestra pequeña existencia, y la necesidad de ayuda que la súplica expresa.

En los Salmos aprendemos a rezar con la certeza de que Dios nos escucha. De la misma manera que cuando somos niños, aprendemos a explicar nuestros sentimientos con palabras ajenas, con el rezo de los Salmos, nos hacemos con las palabras que Dios nos ofrece en estos libros divinos. Así los Cristianos, rezando los Salmos, rezamos a Cristo y con Cristo. Asumiendo en estos cantos una dimensión nueva en el Sagrado Misterio Divino.

Aprendemos pues de los Salmos, a hablar con Dios, repitiendo las súplicas de los Apóstoles.