Cómo Rezar el Víacrucis

Cómo se reza el Santo Viacrucis de una manera veraz y seria. Ya verás que en esta guía práctica te enseñaremos cómo rezar el ViaCrucis, y el rosario del Viacrucis.

El víacrucis es la meditación y oración recordando los momentos más destacados del camino de Jesús a la Cruz. Desde que fue hecho prisionero, hasta que murió en la Cruz, y posteriormente resucitó. Es una meditación sobre los momentos más duros en la vida de Jesucristo, que en la tradición Católica Cristiana se encuentra muy arraigada, especialmente lo rememoramos durante la época de la Semana Santa.

Cómo rezar el Santo Viacrucis

El Viacrucis en sí es un ejercicio que realizamos los cristianos para encontrarnos con los sentimientos que pudo vivir Jesucristo, el pecado de los hombres, y el amor supremo e incomparable de nuestro Señor, al ofrecer su vida por nosotros.

Cómo rezar el rosario del Viacrucis: Guía práctica para el rezo

El rosario del santo viacrucis se comienza como el rosario normal, con el Creo en Dios Padre, Padre Nuestro, 10 Ave Marías, un Gloria al Padre, y se continúa con las estaciones del Santo Viacrucis.

Esta forma de meditación que es el rezo del víacrucis supone la forma de vivir intensamente, mediante la escenificación, cantos y oraciones, el sufrimiento de la vida de Cristo. El rosario del viacrucis nos ayuda a entender el dolor humano en su más alto grado, el pecado de los hombres, elevado al máximo, y el amor incondicional de Jesús al dar su vida por nosotros. Todo esto, hace que nos reencontremos con nuestra fé y nuestra vida interna.

El Vía Crucis es el camino de la Cruz. Cuando lo rezamos, recordamos con amor y llenos de agradecimiento que Jesucristo dio la vida por todos nosotros. Orando, recordamos su pasión, sufrimiento y amor desmesurado hacia todos los hombres por los que entregó su vida, aquí te mostraremos cómo rezar el Viacrucis

El Víacrucis se compone de 15 etapas de la vida de Jesús que se llaman estaciones, esa es la manera de cómo rezar el Viacrucis

Cómo rezar el Santo Víacrucis, guía para el rezo

Oraciones iniciales del Viacrucis

Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. Oh buen Jesús, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a Ti, para que con tus santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén.

Por la señal, de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.

Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Primera Estación: JESÚS es sentenciado a muerte.

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Sentenciado y no por un tribunal, sino por todos. Condenado por los mismos que le habían aclamado poco antes. Y El calla…

No aceptamos nuestros fallos, enseguida saltamos y respondemos defendiéndonos. Tú Señor callaste y aceptaste tu designio, y diste todo por nosotros, con gran amor y devoción . Yo lo merezco. ¡Ayúdame!

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

Segunda Estación : JESÚS Lleva la Cruz.

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Necesito comprender mi cruz de cada día Señor, mis problemas, dolencias, fallos que pueda cometer cada día. Ayúdame Señor a comprender y entender mi cruz y la de los que me rodean.
Dame convertir en ofrenda amorosa, en reparación por mi vida y en apostolado por mis hermanos, mi cruz de cada día.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

Tercera Estación Jesús Cae de la Cruz por primera vez.

A veces la cruz se hace pesada, casi imposible de sostener. Aún así, me levanto y continúo. Ayudando a los que no pueden o quieren levantarse.
Perdón, Señor, perdón.

Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Rezamos Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre.

Cuarta Estación, Jesús se encuentra con su Santísima madre, María la Virgen.

Apenas se ha levantado Jesús de su primera caída, encuentra a su madre, la Santísima Virgen en mitad del camino por donde pasa. Ambos se miran con infinito amor, y sin palabras se dicen todo lo que un hijo puede transmitir a su madre. María, en su sentimiento de madre, siente que su alma está rendida de tanto dolor por su hijo Jesucristo.

Nadie es consciente de ese dolor, salvo su hijo Jesucristo.

De esta manera, se cumple la profecía de Simeón (Lc II, 35) Una espada traspasará tu alma
Perdón, Señor, perdón.

Junto a María, queremos consolar a Jesús aceptando siempre y en todo momento, la voluntad de Dios Padre por encima de todo. Sólo así podremos entender el milagro de la Cruz, y la llevaremos como nuestra insignia de felicidad.

Rezamos Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre.

Quinta Estación del Santo Viacrucis. Simón ayuda a Jesús a llevar la Cruz.

En el camino al Calvario, Jesús está completamente extenuado. Ya no cree tener fuerzas para continuar, y cada vez se tropieza más, y es más torpe en sus movimientos. Así que los soldados, ansiosos por terminar, piden a un hombre llamado Simón de Cirene que lleve la Cruz de Jesús.

Con todo el sufrimiento de Jesús, que le lleven la Cruz en uno de los tramos no es demasiado. Pero en el sufrimiento del camino, tener una mano, una sonrisa, un apoyo de alguien amigo cambia, y nos da más fuerza que todo lo demás.

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Todos hemos nacido para realizar una tarea, ayudar a alguien, compartir nuestra vida. Reflexionar sobre cuál es nuestra misión en el mundo y cómo la llevo a cabo es parte fundamental de la vida como cristiano . Ser como Cirineo, apoyar al prójimo, ayudar al necesitado es misión mía y de todos, pero ¿cómo podemos llevarla a cabo Señor?

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

A continuación, rezo de un Padrenuestro

Sexta Estación para rezar el Vía Crucis

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Una piadosa y dulce mujer se acerca a Jesús para enjugar su rostro.

Esta mujer, de nombre Verónica, se hace paso entre la multitud y con ayuda de un lienzo enjuga el sudor y lágrimas de Jesucristo. Limpia su rostro con mucho cuidado, sin miedo al qué dirán ni a las represalias que pueda encontrar después.

El rostro de Jesús está desfigurado por los maltratos, el cansancio, dolor y sufrimiento en su camino a cuestas con la Cruz.

Ayúdame a no dejarme llevar por el respeto humano, por el “qué dirán”.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Rezo de un Padre Nuestro

VII Estación Del Víacrucis. Jesús cae por segunda vez.

Una vez fuera ya de la muralla, Jesús no puede más, y de nuevo cae al suelo. La muchedumbre y los soldados, unidos a su dolor y amargura han hecho que caiga de nuevo.

Jesús carga con nuestras enfermedades y dolores, y por eso, sufrió y murió como hijo de Dios nuestro Padre. El castigo de nuestra salvación pesó sobre él, y en sus llagas hemos sido curados (Is LIII, 4-5)

El secreto de rezar el rosario Viacrucis no es más que meterse en las llagas de Cristo. La vida cristiana se reduce a seguir a Jesucristo, acompañarle tan de cerca que vivamos con él como aquellos primeros doce apóstoles. Para lograrlo, lo más indicado es la constante meditación de las páginas del evangelio, para sentirlas actuales, más vivas aún. Aprendiendo a introducirse en sus pasajes como un personaje más de la historia.

Las derrotas y crisis no deben acabar con nosotros, no deben apartarnos de Jesús ni de Dios Padre. Como cuando los niños se abrazan dolidos a sus padres, nosotros acudiremos a María la Virgen y Dios Padre, y encontraremos refugio en sus brazos. Sólo la humildad del perdón nos hará libres.

La muerte y resurrección de Jesús, es uno de los pasajes más interesantes y en donde se puede observar la gran humanidad Santísima de Jesucristo. Por eso, la Pasión del Señor es uno de los libros que más nos pueden ayudar en estos pasajes del Víacrucis. Estos escritos nos recuerdan al Hijo de Dios, como un hombre y Dios verdadero, que vive, ama, y sufre como nosotros.

Ese es el verdadero modo de rezar el Viacrucis.

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